Jóvenes que matan jóvenes


Leanle no sean webas

A Eduardo unos sicarios decidieron balearlo, pero su padre dispuso “quitarle la vida”. Una tarde, Eduardo, de tan solo 17 años, viajaba con Andrés, su papá, y sus hermanitas a bordo de la camioneta último modelo que había comprado con el producto de sus “negocios”. Ante la familia, Andrés era un “honesto” vendedor de productos electrónicos de contrabando, pero Eduardo bien sabía a qué se debía la bonanza: ambos incursionaron en la venta de droga, al narcomenudeo, y tras esta terrible decisión vino su “ejecución” y “muerte”.

Esa tarde unos rivales abrieron fuego contra su camioneta, hirieron a Eduardo y a sus dos hermanas. El padre, quien conducía, al ver el estado de sus hijos lo único que pudo hacer fue repartirlos en varios hospitales y desparecer. Desde su escondite, ordenó que un grupo de maleantes fuera al hospital por Eduardo, lo sacaron a punta de pistola y lo llevaron junto a su padre.

Pero en el nosocomio quedó un sujeto de rostro desfigurado a quien la familia le lloró y enterró bajo el nombre de Eduardo.

Ahora el verdadero Eduardo se encuentra oculto en algún lugar de México. Donde nadie lo conoce ni reconoce, donde vive una suerte de vida… donde sufre las secuelas de su decisión. No habla con nadie, a ninguna persona le habla de su familia, nadie le telefonea, ni manda mensajes. Lalo es una especie de “zombie” que llegó de un mundo raro, sin pasado ni futuro.

“Se le hizo fácil”, dice una canción, pero Lalo nunca vaciló en dejar de vender la droga. La ropa Armani, los relojes Rolex, las camionetas Hummer, las lociones Calvin Klein lo tenían cegado. El “bling”, “bling” de su San Judas de oro y su esclava de platino, semejante a una cadena de perro, eran “premios” suficientes para renunciar a la legalidad.

Pero esas historias no se ofertan en los narcocorridos ni en las telenovelas de narcotraficantes, ni en la tele ni en el cine. Al contrario, miles de jóvenes son seducidos por la ostentosidad de la “vida narca”.

Hace unos días en el periódico “Vanguardia de Saltillo” se publicó una extraordinaria nota en este sentido, se trata de una crónica desde Ciudad Juárez, Chihuahua, de la periodista Kowanin Silva:
¿Qué quieres ser de grande, Jesús?, le pregunta Fátima Anaya a su alumno de cuatro años de edad.
—Narco, responde.
—¿Narco? Pero, ¿por qué quieres ser narco m’ijo?
—Para matar.
—¿Por qué quieres matar?
—Para ser rico.

La incursión de niños, adolescentes y jóvenes en los grupos delictivos dedicados al narcotráfico se disparó desde el 2000, de acuerdo con investigaciones del Centro de Estudios Fronterizos de Tijuana. Los nuevos miembros son originarios de comunidades y barrios pobres con altos índices de violencia, pobreza, desintegración familiar y bajos niveles educativos. En estos lugares, la pobreza “impulsa” a los jóvenes a caer en la tentación de una vida de lujos y ostentosa que jamás alcanzarían de otra forma.

Pero para estos jóvenes, el tráfico de drogas y la ejecución de rivales por encargo es un trabajo más. Sin embargo, la “vida narca” no deja de ser un espejismo. De acuerdo con el investigador del Centro de Estudios Fronterizos de Tijuana, Víctor Lara Clark, los adolescentes sobreviven en promedio entre tres y cuatro años dentro de las bandas delictivas.

La mayoría de ellos pierde la vida en enfrentamientos con grupos rivales o a manos de sus propios empleadores. De acuerdo con un recuento del periódico “Reforma”, de enero a marzo de 2010 se registraron tres menores muertos en enfrentamientos cuyas edades oscilaban entre uno y tres años; cinco menores tenían entre cinco y 10 años; 14 tenían entre 11 y 14 años, y 75 rondaban los 15 y 17 años de edad. Sicarios o no, son 97 vidas productivas que de tajo se cortaron. Y detrás de estas muertes dejaron una estela de venganza y el inicio de un círculo vicioso que desencadena violencia intrafamiliar y más delincuencia.

Este fenómeno también puede atribuirse a su “inimputabilidad” debido a que su minoría de edad los excusa de ciertas penas y su “reciclaje” en el negocio es más fácil. De acuerdo con Martín Barrón, del Instituto Nacional de Ciencias Penales en México, “en términos económicos (a los narcotraficantes) les resulta más barato contratar a un menor de edad que a un adulto; porque el castigo que reciben es más corto. Es una mano de obra que está al alcance y que es de fácil uso y desecho”.

En últimas fechas, una de las noticias que más conmocionó a la opinión pública fue la ejecución, el 31 de enero, de 16 jóvenes, la mayoría de ellos estudiantes de bachillerato, adolescentes, casi niños, quienes se encontraban en una fiesta en Ciudad Juárez, Chihuahua.

Cinco meses después de su muerte, podemos notar que el grueso de los presuntos implicados en su ejecución son menores de 25 años. Es decir, jóvenes que están matando a jóvenes. Dichos sicarios confesaron a las autoridades percibir un sueldo de entre 500 y 2 mil 500 pesos semanales por sus actividades delictivas que iban desde vigilar el paso de los convoyes de elementos de seguridad, robo de vehículos para su traslado, venta de droga, hasta las ejecuciones de personas. Evidentemente la vida en Ciudad Juárez no vale más de 2 mil 500 pesos.

La “profesión” de sicario en México es mal pagada. “Asesinos a sueldo en otras regiones del mundo encontrarían los salarios mexicanos irrisorios. Un estudio del Instituto Nacional de Criminología del Sur de Australia demostró que el salario promedio de un sicario en dicho país es de 12 mil 700 dólares y llega hasta los 76 mil dólares por encargo.

“Allá los pagos se hacen por asesinato, mientras que en México el asesino es contratado por todo el mes. Es decir, un sicario mexicano de alto nivel tendría que trabajar ocho meses para percibir lo que el australiano promedio recibe por un asesinato”, refiere una investigación de Viridiana Ríos, miembro del Programa en Inequidad y Política Social en la Universidad de Harvard.

“Peor aún, el salario del mexicano es aún más bajo si consideramos los riesgos del oficio. Mientras el asesino a sueldo mexicano se juega la vida matando a otros sicarios o miembros armados de otros cárteles, el asesino australiano mata a amas de casa. El mismo estudio demostró que el encargo por excelencia en el mercado de los asesinatos en Australia son las esposas”, refiere el texto.

Si a los bajos salarios y al alto desempleo le agregamos una carencia de calificaciones laborales en los jóvenes, convertirse en sicario se vuelve bastante atractivo. Y es que para ser asesino a sueldo lo único que se necesita es ser valiente y romper con los esquemas de valores básicos entre la sociedad. No es casualidad que la mayoría de los matones provengan de familias no muy adineradas y carezcan de educación formal. Entran al negocio por dinero y creen saber bien a lo que van.

“Todo mundo me habló del dinero que conseguiría, de las ‘viejas’ que conquistaría… pero no me dijeron que estaría muerto en vida”, confiesa Eduardo desde su escondite muy lejano al lujo y las excentricidades que su fugaz “vida narca” le proveyó.

Texto de Antonio Diaz

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11 thoughts on “Jóvenes que matan jóvenes

  1. que mala onda, la necesidad, la avaricia, el deseo de tener dinero facil y la pinche ignorancia, lo malo es que nadie experimenta en cabeza ajena y cuando los chamacos se dan cuenta de su error ya es demasiado tarde 😦
    saludos banda,

    Grass

  2. PAtines al primis yu guan yu

    saluditos Grasss

    Es terrible, sobre todo lo del chamaco que quiere ser narco, esa mentalidad a tan

    corta edad, me da escalofrio.

  3. bendita ignorancia…

    es verdad las mafias latinas se volvieron un chiquero y poco respeto por la misma humanidad que tienen, las mafias en otros paises o las mafias establecidas en paises que no son de su origen tienen mas respeto por el mismo negocio que manejan. Es un trabajo tan sagrado como cualquier otro, aun cuando lleven acabo asesinatos o plaguen las ciudades de droga siempre lo hacen en la oscuridad en el “anonimato” siempre ha existido eso RESPETO cosa que con los capos mexicanos y latinos en general se perdio, no supieron separar el negocio, exponenciaron los intereses economicos a nivel nunca vistos, y a consecuencia se estan dando ya los daños colaterales

  4. mmmm pues yo ke les puedo decir, mas ke no se jajajajaja
    me avente todo el post no lo puedo creer me puse a leer jejejeje…

    que mala onda lo ke esta pasando en nuestro MEXICO!!, MEXICO!!…
    y pensar ke yo keria ke la boldis fuera de profecion sicaria

  5. jajajaja che amiga ni lo digas noooooo mi Boldis no, le cederas el mando

    de la reina de la frontera?

  6. tu hija de la noche y la morbosidad… por que estas desaparecida en accion?

    ya vas a dejar de estar ofreciendo a mi hija a cualquier joto venido a menos (el primo por ejemplo)? ten la decencia de sacarle una muestra de sangre y cortarle unos cabellos para poder clonarla minimo no?

  7. Hasta corto se me hizo el pòst, la verdad es muy lamentable como hoy en dia para algunas personas una vida tenga precio y peor a un por unos cuantos pesos maten aun ser humano, mas un mas lamentable que estos sicarios sean jovenes con un futuro grandisimo, que los narcotraficantes aprovechan que estos jovenes y a veces niños vivan en una familia disfuncional y al ofrecerles unos cuantos miles de pesos empiecen a ASESINAR jovenes de us misma edad.

    No sabia que el periodo de vida d eun sicario es de 2 a 4 años!!!! No manchen imaginense que un adolescente empiece de 17 años de sicario d emilagro llegaria a los 20s :S

  8. Mas en ese lapso de corta vida delictiva, cuantas vidas no se cargan a cuestas

    mi Maura

  9. Wow antes le preguntabas a tu hijo que quiera ser de grande y honestamente te decia cruzar pa’l norte o algo por el estilo. POr lo menos los que decian eso querian trabajar honradamente aunque de ilegales. Y ahora los niños quieren ser narcos. A donde vamos a parar. La glorificacion de los narcos es horrenda y no se por que la gente que cree que los narcos son bien fregones. Son una bola de cobardes, eso es todo.

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